Sé que no seré capaz de mantener este ritmo de post habitualmente, pero la ocasión lo merece y no he querido esperar a mañana para publicar este artículo.

El Tribunal Supremo sienta jurisprudencia. Un segundo retraso en el pago de la renta del arrendamiento, si ya el inquilino ha sido demandado, y éste enerva la acción consignando el pago, es causa justa para proceder a su desahucio. Esto supone en la teoría un gran salto en la defensa de los derechos del propietario de la vivienda alquilada, ya que en principio y solo en principio también supone una reducción en el proceso real de desahucio de los inquilinos morosos, que históricamente siempre han llevado la sartén por el mango. Bien por el Supremo, pero que en la práctica sea una realidad.