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El nuevo reglamento que, como explica el CGAE, supone una plena adecuación a las directivas europeas –transpuesta en España a través de las denominadas Ley Ómnibus y Ley Paraguas–, recoge formalmente aspectos que ya estaban vigentes sobre todo en relación con “la colegiación única para ejercer en todo el territorio del Estado, la absoluta libertad en la fijación de honorarios y la posibilidad que tiene el abogado de realizar publicidad de sus servicios”. Más cambios- El texto aprobado por los 83 decanos españoles potencia el funcionamiento democrático de las instituciones y limita los mandatos de los cargos electivos en el CGAE, que pasarán de cinco a cuatro años de duración. – El nuevo reglamento también actualiza el catálogo de infracciones, con una tipificación más acorde con la realidad, garantizando así una mayor seguridad jurídica en la actuación de los abogados.El texto busca dar un mayor impulso a la “función social de los colegios de abogados y de sus servicios de orientación jurídica gratuita a personas privadas de libertad, mujeres víctimas de violencia de género, mayores, discapacitados y oficinas de intermediación hipotecaria” y facilitar el acceso de los ciudadanos a los colegios, mediante políticas de transparencia, la tramitación electrónica de todos los procedimientos y la defensa de los derechos de los usuarios de servicios jurídicos. La incursión de las nuevas tecnologías en el ejercicio de la abogacía se puede verificar igualmente en otros artículos. El ejemplo más claro es el que regula la abogacía online –letrados que prestan servicio y asesoría a través de Internet–. Además, se establece la posibilidad de utilizar, “con todas las garantías”, el voto electrónico en las elecciones a miembros de las juntas de gobierno de los colegios de abogados. El nuevo estatuto de la abogacía también presenta cambios en el ejercicio profesional y la formación. El texto fija los derechos y deberes de los letrados en relación con sus clientes –información, calidad del servicio, etcétera–, incorpora la regulación recogida en la ley de acceso a la profesión de abogado para garantizar el mejor servicio al ciudadano y establece nuevas obligaciones formativas, con especial atención a la formación continua. Por último, el reglamento suprime la venia, para sustituirla por una simple comunicación entre abogados
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